La reactivación progresiva de la industria petrolera venezolana, en particular a través de empresas mixtas entre PDVSA y compañías privadas nacionales e internacionales, plantea importantes desafíos en materia de gobernanza, control interno y prevención de riesgos legales. En este contexto, la integridad en la cadena de suministro se ha convertido en un elemento central no solo para la sostenibilidad ética y reputacional de los proyectos, sino también para el control eficiente de los costos y la optimización de las legítimas ganancias del negocio.
La experiencia acumulada en Venezuela y en otros mercados energéticos demuestra que los procesos de contratación, procura y suministro constituyen uno de los principales focos de exposición a prácticas irregulares, especialmente cuando se desarrollan en entornos complejos, con múltiples intermediarios y elevados volúmenes financieros. Por ello, el enfoque moderno no debe ser reactivo, sino preventivo, estructural y orientado a la gestión del riesgo.
Riesgos recurrentes en la cadena de suministro petrolera
Desde la perspectiva del derecho penal económico, los riesgos más habituales en la industria petrolera suelen manifestarse a través de esquemas como:
- Corrupción en procesos de contratación pública y privada.
- Conflictos de interés no declarados en la selección y gestión de proveedores.
- Sobrefacturación y subfacturación de bienes, servicios y equipos industriales.
- Manipulación de precios, calidades o cantidades pactadas.
- Utilización de empresas intermediarias sin sustancia económica real.
- Desvío de fondos y legitimación de capitales derivados de operaciones irregulares.
Estas prácticas no solo generan una exposición penal relevante, sino que impactan directamente en la estructura de costos, distorsionan la eficiencia operativa y afectan la viabilidad financiera de los proyectos energéticos.
Marco jurídico: una visión general
El ordenamiento jurídico venezolano contempla de forma amplia delitos contra la administración pública, delitos económicos y financieros, así como conductas asociadas a la delincuencia organizada y a la legitimación de capitales. Dichas figuras penales pueden alcanzar tanto a funcionarios públicos como a particulares, directivos y empresas que participen directa o indirectamente en esquemas irregulares.
A este marco se suma el derecho penal internacional, cuyo impacto resulta cada vez más relevante para las operaciones petroleras en Venezuela. Las actividades con componentes transnacionales pueden quedar sujetas a investigaciones, sanciones o procedimientos judiciales en otras jurisdicciones, lo que refuerza la necesidad de adoptar estándares de cumplimiento que trasciendan el ámbito estrictamente local.
Antecedentes y lecciones institucionales
En los últimos años, auditorías internas, investigaciones administrativas y actuaciones judiciales, apoyadas en información pública y fuentes oficiales, han revelado la existencia de numerosos casos de irregularidades en el sector petrolero, especialmente vinculados a procesos de procura, contratación internacional y gestión de proveedores.
Más allá de los casos concretos, estos antecedentes deben ser entendidos como alertas institucionales que ponen de manifiesto debilidades estructurales en los sistemas de control y supervisión. La principal enseñanza no es sancionatoria, sino preventiva: cuando no existen mecanismos eficaces de control, los riesgos tienden a repetirse.
La prevención penal como herramienta de gestión empresarial
La prevención de riesgos penales en la industria petrolera debe concebirse como una herramienta estratégica de gestión, integrada en la toma de decisiones corporativas. Un enfoque preventivo permite:
- Proteger a la empresa y a sus directivos frente a responsabilidades penales.
- Evitar sobrecostes derivados de prácticas irregulares.
- Garantizar trazabilidad y transparencia en la cadena de suministro.
- Optimizar la rentabilidad del negocio mediante procesos de contratación eficientes.
- Fortalecer la reputación corporativa ante socios, inversores y mercados internacionales.
Entre las medidas esenciales destacan la implementación de programas de cumplimiento penal, políticas claras de cero tolerancia frente a la corrupción, procedimientos de debida diligencia reforzada para proveedores, auditorías periódicas, gestión activa de conflictos de interés y canales internos de denuncia con respuestas tempranas y efectivas.
Conclusión
La reactivación de la industria petrolera venezolana exige hoy estándares más elevados de integridad, control y prevención penal, especialmente en las empresas mixtas con participación de PDVSA. Una cadena de suministro bien gobernada no solo reduce riesgos legales y reputacionales, sino que constituye un factor determinante para controlar costos, proteger el patrimonio empresarial y garantizar la sostenibilidad del negocio a largo plazo.
Acompañamiento jurídico especializado en Venezuela
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Nuestros profesionales han desarrollado y acompañado acciones penales complejas en defensa de compañías privadas y empresas mixtas, así como políticas de cero tolerancia frente a prácticas corruptas, contribuyendo a la protección del patrimonio corporativo, al fortalecimiento de la gobernanza y a la consolidación de entornos de negocio transparentes y sostenibles.
Dr. Alan Aldana
Abogado Penalista
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